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Cambio de era…

Numerosos son los que indican que estamos en la era del cambio…yo mantengo que estamos ante un cambio de era.

Oscar Wilde.

Objetivos de desarrollo sostenible (ODS).

Sin duda alguna hemos llegado a un punto en el que, por un lado, el ser humano necesita encontrarse con nuevas experiencias en la que se sienta más cerca de la naturaleza y, por otro, toma una mayor conciencia de cómo y de qué manera estamos afectando, como elemento vital del planeta, a la sostenibilidad del mismo.

No me gustaría entrar en el debate de si es cierto que el cambio del clima se produce por efecto del hombre o si por el contrario es evolución natural, ya que es un debate muy viciado por intereses económicos enfrentados.

En cambio si me gustaría hablar de la evolución de la Responsabilidad Social Corporativa ( RSC) y la necesidad de estimular la sostenibilidad desde entidades como la ONU en sus ODS.

La RSC es el instrumento que, en muchos casos, se ha utilizado para mantener nuestra “vocecita” de la conciencia tranquila y para hacer que las empresas se posicionaran de mejor forma en el mercado, utilizándolo como palanca comercial. Obviamente existen casos especiales o diferentes y siempre que se generaliza, se comenten injusticias, no obstante en la mayoría de las ocasiones el “modus operandi” era buscar ese matiz de “enganche” con el cliente, propio o de la competencia.

El “es que hay que hacerlo” era lo más sonado en los consejos sin que realmente hubiera una conciencia del “deber ser“.

Ahora con la agenda 2030, se pretende concienciar a todo el mundo de forma más “intensiva“.
Es aquello de, “si no quieres caldo toma dos tazas“.

Sin duda es necesario ayudar desde la ONU con sus ODS a concienciar que “algo” hay que hacer.
El ser humano ha necesitado evolucionar al ritmo que sus descubrimientos les exigían, sin pararse a pensar si lo que se estaba creando, iba a tener o no efectos colaterales, bien por no querer hacerlo, o bien por falta de medios para medir el impacto.

Actualmente, con los medios de los que se dispone, es posible tener todo en cuenta.

Es posible que se produzca un incremento del precio de los productos al poder llevar su traza de sostenibilidad desde el momento en el que se compra la semilla inteligente, hasta que es puesto en la mesa.
Es posible que ese incremento de precio se debe a la adecuada transición de una agricultura tradicional a una sostenible – SMART (es necesario en torno a 3 años).
Es posible que ese incremento de precio se deba a un uso racional del agua, que permita evitar salinización del suelo y pérdida de sus nutrientes (riego por goteo).

En todos estos casos, dicha traza permitirá seguir los costes de cada una de las diferentes etapas en las que ese producto ha pasado y en qué momento y quién infla el precio de forma desmesurada.

Sobre los negocios y procesos que ya existen, analizar si se pueden llevar a cabo de forma sostenible e iniciar dicho cambio.
Los futuros negocios o procesos que están por hacer, que comiencen teniendo en su visión, el desarrollo sostenible como una de sus palancas de acción.

Ya que hay que hacerlo, hagámoslo bien. Que los recursos que se inviertan, realmente se aprovechen para su objetivo real.

Nunca es tarde, no obstante si es cierto que cada ocasión que dejemos pasar no volverá, por eso es imprescindible concienciarnos para convertir lo que nos rodea en “algo” más sostenible.

En resumen, es necesario asumir nuestra responsabilidad y PASAR A LA ACCIÓN.

2020… cuenta atrás de algo en la agenda 2030.

Fuente COP25

Recientemente se ha celebrado el COP25 en Madrid, hecho que ha demostrado una vez más que cuando los españoles nos ponemos manos a la obra y nos dejamos de “luchas intestinas“, somos capaces de ofrecer nuestra mejor versión.

Sin mucho margen para la improvisación, un mes antes de su celebración, los disturbios sociales que se desarrollaron en Chile (país anfitrión) y que aún mantienen al país en “jaque“, hicieron imposible su desarrollo en la capital del país andino.

Fuente: El Confidencial

Surge entonces el ofrecimiento por parte de España de albergar el evento, con una organización en tiempo récord y un despliegue digno de especial análisis.

Confirmaron su asistencia a la cumbre la mayoría de mandatarios, si bien hubieron muy notables ausencias:
Xi Jinping (China), Angela Merkel (Alemania), Vladimir Putin (Rusia), Donald Trump (EE.UU.), Emmanuel Macron (Francia) o Jair Bolsonaro (Brasil).

Si bien es cierto que EEUU anunció su salida del Acuerdo de París, envió una delegación de 16 congresistas y senadores, comandada por Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes.

Fuente: AFP

Pero como siempre suele ocurrir en este tipo de eventos, en los que se depositan grandes esperanzas e ilusiones, sus conclusiones acaban sin contentar a nadie.

El debate de “si existe cambio climático o no” está encima de la mesa y se podrá estar a favor o en contra, pero en lo que tenemos que estar todos de acuerdo es que, tengan o no razón en la existencia de cambio climático por efecto del desarrollo de la humanidad, el ser humano debe ser más cuidadoso y respetuoso con lo que le rodea.

Obviamente luego existe el circo mediático de actores, cantantes y demás celebridades que se apuntan al carro o movimientos que pretenden explotar a los jóvenes en pos de un beneficio.

Que la sociedad está cambiando es un hecho. Y es ese el que precisamente los dirigentes de los países deberían aprovechar puesto que la actitud colectiva va encaminada al cuidado y protección del planeta. A hacer más sostenible todo lo que nos rodea.

A la hora de repasar cuáles han sido las conclusiones sobre lo debatido en la COP25, lo podemos enclavar en 3 grandes aspectos:

  • Temas relacionados con la construcción de capacidades.
  • Temas relacionados con los programas de género.
  • Temas relacionados con la tecnología.

Uno de los aspectos a tener en cuenta fue el de la vinculación existente entre el uso del suelo, los océanos y el cambio climático.
De ahí ha salido la propuesta a establecer un diálogo a lo largo del 2020 para tratar sobre los océanos y el uso final que le esta dando el ser humano y el uso y explotación del suelo.

Fuente: Asociación Geoinnova

Otro aspecto acordado ha sido establecer un nuevo Plan de Acción de Género que permita desarrollar medidas para dar respuesta al efecto desigual del cambio climático en mujeres y niñas, y a promover su papel como agentes del cambio en este proceso hacia un mundo libre de emisiones.

Este nuevo plan que estará vigente hasta el año 2025, momento en el que se tendrá que revisar, pretende lograr más participación de las mujeres en la negociación internacional, y asegurarles un papel activo en la toma de decisión a escala nacional.

Así mismo se ha acordado dar directrices al fondo verde para que amplíe su ámbito de financiación y que mantenga su cobertura para mitigación y adaptación y que, por primera vez, destine recursos para las pérdidas y daños que sufren los países más vulnerables y afectados por los impactos de los fenómenos climáticos extremos.

Como todo en la vida, conviene no hacerse trampas al solitario, de tal manera que si hasta ahora eran insuficientes los fondos existentes para poder abarcar las diferentes necesidades, si no aparecen fondos de nueva creación, los más vulnerables seguirán sin contar con suficientes recursos para recuperarse de los envites de los fenómenos que están detrás del cambio climático, que cada vez se vuelven más intensos y más dañinos.

Otra cuestión muy demandada por los pequeños estados insulares expuestos sobre manera a los impactos más inflexibles del cambio climático fue la de crear una estructura que permita canalizar la asistencia técnica de organizaciones y expertos a estos países vulnerables, mejorando de este modo su capacidad de respuesta a los efectos del calentamiento global. Esta estructura recibe el nombre de “Red de Santiago”.

Las medidas establecidas en el COP25 como próximos pasos son:

1.- El acuerdo pide un aumento de la ambición de los compromisos de lucha contra el cambio climático en 2020, siguiendo el calendario marcado en el Acuerdo de París.

2.- Manifiesta la “urgente necesidad” de que esos nuevos compromisos de los países salven la brecha existente en los actuales con respecto al objetivo de París.

3.- Reivindica que ese aumento de la ambición sea coherente con lo que dice la Ciencia y exige la gente en la calle.

4.- Reconoce la acción climática de los actores no gubernamentales, les invita a que la incrementen y generalicen estrategias compatibles con el clima.

5.- Se compromete a trabajar y profundizar en las respuestas a los daños irreversibles que provoca el cambio climático en los países más vulnerables en el marco del Mecanismo de Pérdidas y Daños.

6.- Pacta un nuevo Plan de Género para dar respuesta al efecto desigual del cambio climático en las mujeres y niñas.

7.- Los países se emplazan a trabajar en el diseño de mecanismos de mercado en la próxima COP que eviten la doble contabilidad, que sirvan a la ambición del Acuerdo de París y que garanticen la integridad ambiental del sistema.

Como puede apreciarse “algo es algo”, pero del todo punto insuficiente. Generalidades para cubrir el expediente y como dirían en Rugby “patada a seguir” y hasta el siguiente COP26 a celebrarse en el 2020 en Glasgow.

A esta cita del COP25 los países debían acudir con los deberes hechos desde el Acuerdo de París, y si bien sonaba utópico que se presentaran con grandes planes de acción, al menos que presentaran “algo” concreto.
El resultado fue significativamente negativo ya que fueron muy pocos los países que presentaron planes con compromisos concretos de recorte de emisiones.

De nuevo “patada a seguir” y en el tiempo de descuento se instó a todas las naciones a presentar metas más ambiciosas de reducción de esas emisiones en la próxima COP26.

En el COP24 de Katowice en Polonia, se puso encima de la mesa el gran problema del GEI (gases de efeco invernadero) sin mucho éxito entonces.

Como no podía ser de otra forma, en esta COP25 las grandes potencias contaminantes no han asumido su responsabilidad y mucho menos su compromiso para disminuir dichos efectos, negándose a intensificar los esfuerzos en este sentido, poniendo su propio beneficio por encima de la crisis climática y del futuro de las próximas generaciones, con la única y honrosa excepción de la Unión Europea.

Y es algo realmente importante ya que se encuentra en el artículo 6 del Acuerdo de París, en el que se tratan los mercados de dióxido de carbono y el desarrollo de mecanismos de intercambio de derechos de emisiones entre países y empresas para así mitigar o compensar la expulsión de GEI.

Los intervalos en cuanto a incremento medio de temperatura acordados en el Acuerdo de París son no sobrepasar el 1,5 – 2ºC para encontrarnos en crecimiento “controlado”.
Tal y como estamos haciendo ese “algo” actualmente podremos acabar el siglo con un aumento de más del 3ºC.

Para encontrarnos en esa horquilla de 1,5 – 2ºC, necesitamos reducir las emisiones un 7,6% al año desde el 2020.

En definitiva una cumbre más en la que se da “patada a seguir” y que inexorablemente nos coloca cada vez más cerca del punto de no retorno.

Confiemos en que los dirigentes de los diferentes países, en la siguiente ocasión (COP26 – Glasgow), tengan a bien al menos no bloquear y poner de su parte para un futuro con esperanza y sostenibilidad.

Fuente: COP25

Mientras, está en cada uno de nosotros el ser más responsable con todo lo que nos rodea y hacer “algo” por nuestro futuro y acercarnos a la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Fuente: COP25

PSD2…el gran reto.

Llegó el momento más esperado de los últimos años…
14 de septiembre de 2019, entra en vigor la PSD2.

Todo el mundo ha tenido tiempo de familiarizarse con este acrónimo y conocer cuáles serán las nuevas reglas del juego.

Los bancos y las empresas han tenido tiempo de realizar los ajustes necesarios para adaptar sus modelos de trabajo a la nueva normativa.

¿De dónde sale esto de PSD2?

Hagamos un poco de retrospectiva.

Hay que remontarse a 2007 y a la PSD1, entonces se buscaba con esta directiva crear un mercado único de pagos dentro de la Unión Europea.
Dicha directiva lo que establecía era un conjunto de normas sobre la información que los proveedores de servicios de pago debían proporcionar a los consumidores y, así mismo, cuáles eran los derechos y obligaciones vinculados al uso de los servicios de pago y de agregadores financieros.
Se proveía de mayor seguridad a los pagos y transacciones bancarias.

Con posterioridad, en 2015, la Unión Europea revisa y adapta la directiva, en lo que se conoce como PSD2, adaptando las reglas a los escenarios actuales: nuevo panorama de pagos digitales.
Tras las revisiones, se publicó en enero de 2018, y los aspectos más relevantes son:

  • Dar más fortaleza a los derechos de los consumidores.
  • Buscar más protección para los consumidores ante situaciones de fraude, abuso o problemas de pago.
  • Buscar mayor seguridad y facilidad en los pagos que se realizan a través de internet.
  • Buscar un mayor protagonismo en los pagos online, especialmente a través de móvil.

¿Si, pero todo esto a que afecta?

Esta nueva situación afecta principalmente a dos tipos de servicios que usualmente llevamos trabajando desde hace un tiempo:

  • Los agregadores financieros.
  • Los pagos online.

Por agregadores financieros, me refiero a las apps que, de un tiempo a esta parte, nos permiten consultar todas nuestras cuentas bancarias en el mismo front.
Podemos ver, desde la posición global, gastos realizados, ingresos obtenidos y, en algunos casos, nos envían y aportan informes acerca de nuestro comportamiento, tanto en tiempo real, como vía mail.

Por pagos online, me refiero a todos los sistemas de pago que, a través de internet, gestionan el envío y recepción de pagos en Internet.
 Estos servicios de pago aparecen como intermediarios entre el comprador y el vendedor, sirviendo de nexo de unión una entidad financiera autorizada por ambos, esto permite al comprador no compartir su información con el vendedor.

¿Muy bien, llegados a este punto que aspectos cambia la PSD2?

La PSD2 plantea un gran reto, ya que pretende combinar seguridad con experiencia de usuario.

Los principales aspectos que aporta son:

  • Afrontar un nuevo paradigma para el sector: mejorar la competencia, innovación y protección al consumidor.
    Utilizar a terceros para iniciar pagos o recibir servicios de valor a través de acceso a sus cuentas de pago sin que se pueda impedir o cobrar por ello.
    Esto originará una transformación completa de las organizaciones, debiendo adaptar infraestructuras, servicios e incluso modelos de negocio.
  • Mayor seguridad y mejora de experiencia de usuario.
    Posicionando al cliente en el centro, se deberá conseguir una autenticación del mismo a través de 2 o 3 pruebas de identidad para validar los pagos, siempre manteniendo un triple factor dentro de dichas pruebas:
    • Tener: obviamente se dispone del medio (tarjeta de crédito).
    • Algo que se conozca: pin de la tarjeta.
    • Algo que “es”: huella dactilar, huella facial.
  • Aparecen los PISP (Payment Initiation Service Providers), pasamos a que la acción de pago sea PUSH (la acción de pago es emitida desde la cuenta del emisor contra la cuenta del receptor) y no PULL (la acción de pago es solicitada por el receptor contra el emisor del pago), con lo que se eliminan intermediarios(Visa, Mastercard).
  • Aparición de nuevos productos y servicios alternativos.
    Modelos como el crowdlending, crowdfundig facilitarán que las Fintech puedan llevar a cabo pruebas de nuevos productos sin excesivas complicaciones (Sandbox, manera sencilla y riesgo contenido).
  • Aparición de los bancos líquidos.
    Estos aparecen con mayor velocidad de adaptación y juegan con dos claves:
    • Asesoramiento: valor del asesor personal.
    • Portfolio: nuevos productos, más ágiles.
  • Aparece un nuevo canal conversacional: TECH GIANTS.
    La relación entre el consumidor y la figura del “banco” está evolucionando muy rápido.
    La aparición de nuevos “players” obligará a modificar y mejorar las relaciones a largo plazo con los clientes y es evidente que los costes será un aspecto muy importante a tener en cuenta.

En breve…TOC TOC, soy Amazon, te interesa este producto financiero? …pero eso da pie para otro artículo.

Cliente…el jefe?

Nos encontramos en un momento en el cual escuchamos por todos los lugares frases acerca de cómo posicionar nuestra firma escuchando al cliente, cómo debemos colocarlo en el centro de nuestras tomas de decisiones y observar qué nos está diciendo, tanto con sus acciones como con sus silencios.

¿Es una pose o realmente las empresas están haciendo esto con la finalidad de escuchar realmente al cliente?.

Muchas empresas se suben al carro de la “moda” y se convencen a sí mismas de que lo que están llevando a cabo es “customer centric”, pero lamentablemente no es así.

Gastan enormes presupuestos en análisis de procesos y en establecer laboriosas estrategias en torno al #NPS, para luego fallar en lo más elemental.

Qué ocurre si voy a un restaurante y espero pacientemente en mi mesa a que el camarero decida mirarme para poder indicarle que quiero…
Qué ocurre si voy a una tienda y espero pacientemente a que los vendedores terminan sus conversaciones privadas para poder preguntarles por la compra de algún producto…
Qué ocurre cuando voy a una gasolinera y en lugar de tocar la bocina para ser atendido, espero pacientemente a que el empleado deje de leer el periódico para servirme…

Seguro que hay empresas que esto lo analizan como que soy una persona educada, reservada, paciente, que no doy problemas…ERROR!!!
Soy ese tasa de clientes que no sabemos nunca el motivo por el que dejan de venir a nuestras empresas…soy el cliente que NUNCA VOLVERÁ.

Luego las empresas invertirán millones de euros en publicidad para que vuelva a acudir, cuando ya me tuvieron y no fueron capaces de ponerme en su “centro”, de haberme tratado con profesionalidad y amabilidad.

Efectivamente el cliente es el jefe, pero no con la vieja fórmula de “el cliente siempre tiene la razón”, sino porque es el que decide dónde gastar su dinero y si no se siente apreciado, querido, atendido…se llevará su dinero a otra parte…educadamente, de forma reservada, pacientemente, sin dar problemas.

3 Ask

En cualquier proyecto es evidente que es importante tener controlado el timeline, el presupuesto y la calidad del entregable.
No obstante considero que hay un aspecto fundamental y que, debido al fuerte ritmo de trabajo que se imponen a los proyectos, puede pasar por alto.
Se trata de jamás dar por hecho nada.
Para evitar eso simplemente es necesario aplicar una sencilla fórmula: Ask + Ask + Ask.


Las circunstancias globales sobre las que se llevan a cabo los proyectos en la actualidad, hace que sean numerosos los casos en los que se da el famoso “uno por otro, la casa sin barrer”.


Se desperdician recursos por dar por hecho aspectos como la unidad de medida con la que se va a llevar a cabo el proyecto o que cota debemos tener en cuenta a la hora de construir un puente (si la del Mar Mediterráneo o la del Mar del Norte).


Por tanto siempre debemos cuestionarnos hasta el más mínimo detalle del proyecto y jamás dar por hecho que alguna persona del equipo lo tiene controlado.


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