Este año se celebró la 50ª Reunión anual del Foro Económico Mundial (#wef20), bajo el lema:
Stakeholders para un mundo coherente y sostenible“.

El objetivo de este año giraba en torno a varios aspectos:

  • Dar un significado concreto al denominado “stakeholder capitalism” para superar la desigualdad de ingresos, la división social y la crisis climática.
  • Ayudar a los diferentes gobiernos e instituciones internacionales a continuar progresando respecto al Acuerdo de París y los ODS en el marco de la agenda 2030.
  • Facilitar discusiones sobre la tecnología y la gobernanza comercial.

Fueron 3.000 los participantes de 117 países los que debatieron sobre estos aspectos, guiados por el Manifiesto Davos 2020.

Fuente Keystone / Valentin Flauraud

En lo que respecta al “stakeholder capitalism“, ya se pronunció el propio Fundador y presidente ejecutivo del Foro, Klaus Schwab: “Las empresas tienen ahora que abrazar plenamente el stakeholder capitalism, lo que significa no sólo maximizar los beneficios, sino utilizar sus capacidades y recursos en cooperación con los gobiernos y la sociedad civil para abordar las cuestiones clave de esta década. Tienen que contribuir activamente a un mundo más cohesionado y sostenible”

Fuente JGM (propia)

El centro de atención se dispersó sobre Greta Thunberg y el Presidente de Estados Unidos Donald Trump.

Cómo enunciábamos más arriba todo giró en torno al cambio climático y los escasos resultados que se han tenido a pesar de los grandes esfuerzos y acuerdos firmados entre los distintos países.

Fuente Reuters D. Balibouse

Angela Merkel (canciller alemana) hablaba que es cuestión de supervivencia frente a un Trump que se apoyaba en el término de “profetas de la fatalidad” para eludir la posible responsabilidad de uno de los países con más emisiones de CO2.

Es ese aspecto del CO2, las grandes petroleras discutieron sobre una serie de objetivos más ambiciosos, fuera de los focos y sin presencia de las cámaras.

Dentro del mundo bancario se están elaborando políticas de sostenibilidad para no verse salpicados con el “lavado” de energía no sostenible.

La circunstancia de no existir una normativa internacional acerca de cómo deben relacionarse las empresas con el medio ambiente, continua siendo un aspecto por desarrollar y que tiene una difícil solución ya que los países se encuentran muy divididos sobre lo atractivo que pudiera ser aplicar una tasa al CO2.

La ciscunstancia de haber tratado de forma tan amplia temas sostenibles, es posible que hayan desplazado ciertos aspectos y discusiones importantes.

Fuente Reuters

Trump en todo momento estuvo en campaña electoral: “Hemos recuperado nuestro paso, hemos redescubierto nuestro espíritu”, comentó.

Los líderes mundiales parecían estar seguros de que la economía global estaba en buen camino después del susto de recesión en 2019. El Fondo Monetario Internacional predijo que crecería 3.3 por ciento este año, después de 2.9 por ciento en 2019.

El “escenario probable abrumador es que la economía avance este año”, dijo el director ejecutivo de Goldman Sachs, David Solomon.

Si bien esa era la opinión mayoritaria, hubo algunas posiciones extremas en las perspectivas de los mercados.

Los banqueros centrales presentes argumentaron que todavía tenían espacio para relajar aún más la política monetaria si fuera necesario, pero no mucho, así que los gobiernos deberían hacer más para apoyar la demanda.

Uno de los aspectos por encima del resto ha sido el de apostar por el multiratelalismo a la hora de afrontar los retos a los que nos enfrentamos en el presente y en el futuro.
De todos, el que destaca es la urgente necesidad de combatir de manera decidida el tema de la emergencia climática.

Fuente AFP

Necesitamos empezar a escuchar a la ciencia y tratar esta crisis con la importancia que se merece”, avisó ya el lunes Greta Thunberg, en un foro bajo el nombre de la consecución de un mundo sostenible.
Precisamente sería ella la que el último día de la reunión, declararía sentirse “profundamente decepcionada por la ausencia de acuerdos en esta materia, pero la realidad es que el consenso sobre este asunto sería total si no fuera por el negacionismo de Estados Unidos, empeñado en tratar la emergencia climática como una cuestión más“.

Fuente GIAN EHRENZELLER EFE

Con esta excepción, el resto de los principales lí­deres coincidieron en declarar la emergencia climática y concluyeron que se tomaran medidas. “No tiene sentido reducir sólo las emisiones de gases de efecto invernadero en casa si luego incremen­tamos las importaciones de CO2 de fuera”, enfatizó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. “Es un problema climático, pero también es un problema de justicia para nuestras empresas y trabajadores: los protegeremos de la competencia desleal”.

Francisco Reynés, presidente de Naturgy, participó en varios grupos de trabajo sobre energía y sostenibilidad: “Nadie puede ni debe quedarse atrás en este camino que hemos iniciado y que nos llevará a economías sostenibles en el medio plazo”. En opinión de Reynés, “tanto las empresas como la administración tenemos la obligación de contribuir de manera inmediata y ágil a la emergencia climática”.

Dentro de una sociedad existen dos líneas de actuación. Por un lado la administración que se mueve de forma muy lenta y en muchas ocasiones con posiciones y motivos geopolíticos.
Por otro lado se encuentra el sector privado, y es precisamente este el que debe pasar de planes a ejecuciones.

Es evidente que dentro de los consejos de administración este tema será cuestión de debate y se encontrará a niveles de discusión, pero con visiones estratégicas a nivel muy elevado, pero con poca transcendencia en el día a día, tanto en procesos como en innovación.

Dentro de la multilateralidad existen otros aspectos, fuera del clima, en los que es muy positiva su existencia.
La guerra comercial entre Estados Unidos y el resto del planeta afectó al crecimiento global.
En este sentido tanto el Fondo como la OCDE se han implicado esta semana en buscar el fin de las hostilidades con la Administración Trump, que en Europa ha contado con el impulso decidido de Von der Leyen y de Bruno Le Maire, Ministro Francés de Finanzas.

Fuente FABRICE COFFRINI

Un paso dado por Francia ha sido la renuncia de empezar a cobrar ya la tasa digital a las multinacionales tecnológicas evitando nuevos conatos de incendio.

Es posible que si la OCDE logra un consenso básico en la llamada tasa Google, todos salgamos ganando.
Por un lado por lo que supondría económicamente hablando y por otro, y quizás más importante, porque estaría marcando el camino para poder resolver problemas económicos globales.

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